Pruebas útiles

ECG y monitorización del ritmo cardíaco

Electrocardiograma (ECG)

 

La prueba más importante para diagnosticar la fibrilación auricular es el electrocardiograma (ECG). Se colocan unos adhesivos especiales (electrodos) en los brazos, las piernas y en el pecho (ver imagen a continuación) y se registra la actividad eléctrica del corazón desde la piel. Por lo general, el procedimiento completo solo toma unos minutos y se puede realizar en la consulta del médico de cabecera o en un hospital.

Un ECG en reposo estándar solo registra el ritmo del corazón durante unos segundos, por lo que si no hay fibrilación auricular en ese momento, puede ser necesario una monitorización más prolongada.

 

Monitorización cardíaca

Si la duración de la fibrilación auricular es de tan solo un período corto de tiempo, puede ser necesario someterse a una monitorización cardíaca durante 24 horas o más (en ocasiones de 7 días o más). Este examen, que a menudo se llama “Holter«, consiste en conectar mediante cables un pequeño dispositivo de grabación a 4 adhesivos especiales (electrodos) colocados en el pecho (ver arriba). El dispositivo es fácil de llevar debajo de la ropa durante sus actividades diarias habituales. Puede ser útil anotar en un diario sus actividades y cualquier síntoma que experimente mientras tiene puesto el dispositivo. Esta prueba proporcionará a su médico información detallada sobre su ritmo cardíaco y su correlación con sus síntomas.

Una prueba alternativa es la monitorización de eventos. Este monitor no registra el ECG continuamente, pero registrará automáticamente el ritmo (ECG) en ciertos momentos o cuando usted active manualmente el registro, por ejemplo, cuando note síntomas. Estos monitores de acontecimientos portátiles generalmente se pueden utilizar durante un máximo de 2 semanas.

Si aún así no se detecta la fibrilación auricular, pero se sospecha, se puede utilizar un monitor cardíaco implantable o Holter subcutáneo para una monitorización continua del ritmo cardíaco. Estos monitores se colocan debajo de la piel del pecho y pueden registrar cambios en el ritmo cardíaco, habitualmente durante un período de hasta tres años.

Las nuevas tecnologías integradas en smartphones y relojes inteligentes permiten a los pacientes tener sus propios monitores (a menudo llamados dispositivos portátiles) y registrar su ritmo cardíaco en un trazado de ECG. La fiabilidad de estos dispositivos se está probando en ensayos clínicos. Para diagnosticar la fibrilación auricular, estos registros deben ser evaluados por un médico.

 

Ecografía cardíaca

Ecocardiograma

Si se le diagnostica fibrilación auricular, es posible que su médico desee examinar su corazón con un ecocardiograma, a menudo conocido como «eco” o “ecografía cardíaca”. Durante esta prueba, un médico o un técnico le explorará el pecho con una sonda portátil con un poco de gel, con el fin de comprobar el tamaño y la función de las cuatro cavidades principales del corazón, el músculo cardíaco y las válvulas.
Un ecocardiograma no ayuda a su médico a detectar la fibrilación auricular, pero proporciona información importante sobre su efecto en el corazón y su pronóstico.

Ecocardiograma transesofágico

Algunas veces, el médico puede decidir examinar el corazón con un ecocardiograma transesofágico o «ETE». Durante este examen se introduce un tubo flexible a través de la boca y se coloca en el esófago (el tubo que conecta la boca con el estómago). Como el corazón está situado justo delante del esófago, el ETE puede ofrecer imágenes muy detalladas de las partes más importantes del corazón. El ETE también es la prueba de referencia para detectar coágulos sanguíneos que pueden formarse en el interior de la aurícula izquierda debido a la fibrilación auricular.
A menudo el ETE se utiliza antes de una cardioversión, si no está claro cuándo comenzó la fibrilación auricular y el médico quiere asegurarse de que no hayan aparecido coágulos de sangre en su corazón.

Otras pruebas

 

Análisis de sangre

Una vez diagnosticada la fibrilación auricular, también es posible que le soliciten algunos análisis de sangre. Aunque los análisis de sangre no son necesarios para hacer el diagnóstico de la arritmia, pueden ayudar a explicar por qué ha desarrollado fibrilación auricular, por ejemplo, por problemas de la glándula tiroides o por un desequilibrio de los electrolitos del organismo. Los análisis de sangre también ayudarán al médico a elegir el mejor tratamiento para usted.

Otros estudios de imagen del corazón

En algunos casos, el médico podría desear realizar una prueba de esfuerzo para analizar qué ocurre en el corazón cuando late más rápido. La tomografía computarizada cardíaca y la resonancia magnética cardíaca también se pueden utilizar para el análisis detallado de la estructura y la función del corazón. La necesidad de realizar más pruebas dependerá de su estado de salud y debe comentarla con su médico.


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